Iniciamos la
andanza saliendo del final del paseo marítimo de
Santoña conocido como el Pasaje
conocido como el Pasaje junto al Patronato Militar de la Virgen del Puerto y
subimos por unas escaleras por detrás del
Fuerte de San Martín.
Encontramos una estrecha carretera que se bifurca allí mismo, y vamos por el
ramal de la derecha (el de la izquierda sube al Fuerte
Napoleón). La carretera va hacia el E,
dejando abajo, junto al mar, el Fuerte de San Carlos.
El paisaje se va haciendo cada vez más agreste, y la carretera deja de
serlo, convirtiéndose en una pista pedregosa. A ratos hay buenas vistas
sobre los acantilados y la mar, que ya queda muy abajo, pues el camino sube
bastante, girando hacia el NW. en ascenso fuerte hasta el
Alto de Buciero (376 m.),
a partir de este y tras pasar una pequeña cota, descendemos en dirección
Oeste hasta la proximidades del Castillo de El Marzo,
en cuyas proximidades la senda gira totalmente al este y el camino desciende
hasta llegar a un cruce en medio del bosque. Marchando por el camino de la
derecha llegamos a una puerta que da paso a la vertiginosa bajada al
Faro del Caballo: son
760 peldaños por acantilados increíbles hasta el mismo borde del mar, donde
está el faro y es posible, si la mar está tranquila, darse un chapuzón en un
paraje impresionante en el que no extrañaría nada la presencia de cualquier
monstruo marino.
Retomando el camino en el cruce, tenemos ahora dos opciones: volver a
Santoña por el Fuerte Napoleón, siguiendo el camino que ahora queda de
frente; o ir a la derecha para regresar por el Faro
del Pescador y completar la vuelta al Buciero.
En nuestro caso tomamos última, que es la más larga, pero la más interesante
A través del monte (el camino no tiene pérdida) terminamos tras un descenso
en el bosque un poco pronunciado
llegando al Faro del Pescador,
ubicado en un lugar no tan espectacular como el anterior pero también muy
bonito y tranquilo. Ahora tenemos que seguir una carreteruca que nos lleva
entre el mar y el bosque a descubrir, tras pasar por encima de la
Punta del Águila, un
nuevo paisaje: la playa de Berria, el camping, el
cementerio y el penal del Dueso.
Bajamos y bordeamos los altos muros del recinto penitenciario para ir a
salir a la carretera vieja de Santoña, por la que regresamos a la villa
marinera. Hay que ir hacia la izquierda y son un par de kilómetros. Pasamos
junto al cementerio, para llegar al borde la playa Berria, donde finaliza
nuestra andanza.
La villa de Santoña, situada entre el monte y
la marisma, se encuentra en cierta manera constreñida por su situación en
medio de un área tan privilegiada desde el punto de vista natural. Santoña
era, siglos atrás, un tómbolo, es decir una península unida a tierra sólo
por un istmo de arena, la playa de Berria, que en las pleamares de fuerte
coeficiente quedaba bajo las aguas. El núcleo de esta península lo
constituye el monte Buciero, una mole calcárea que se alza frente a la
desembocadura del Asón, y a cuyos pies, sobre una plataforma totalmente
llana, se ubica la villa de Santoña. El Buciero no alcanza demasiada
altitud, pues culmina en los 378 metros de Peña Ganzo.
Pero al levantarse desde el mismo mar, forma espectaculares acantilados, sin
duda los más impresionantes de la costa cántabra. En esta zona se ubican
dos pequeños faros, llamados del Pescador y del
Caballo, este último situado en el
sitio más increíble que pueda pensarse, en un promontorio sobre el mar y al
pie de un acantilado escarpadísimo, en el cual se han tallado unas
escalerucas que permiten acceder hasta él por tierra.
El monte Buciero destaca desde el punto de
vista natural por su magnífico encinar.
A sus pies, el estuario del Asón constituye una zona
húmeda de la mayor importancia. Pese a
las desecaciones, contaminación y demás agresiones que han sufrido estas
marismas, son todavía uno de los puntos de mayor interés ornitológico de la
Península Ibérica se impone `por tanto que hagamos especial mención a las
especies de aves que podemos encontrar en el mismo:
Reproductoras:
Zampullín Común, Cormorán Moñudo, Garza Imperial, Avetorillo, Ánade Friso,
Ánade Azulón, Porrón Europeo, Rascón, Focha Común, Gallineta Común, Halcón
Peregrino, Milano Negro, Chorlitejo Chico, Curruca Cabecinegra.
Invernantes: Colimbo
Grande, Zampullín Cuellirrojo, Zampullín Cuellinegro, Somormujo Lavanco,
Cormorán Grande, Espátula Común, Garza Real, Garceta Común, Eider, Negrón
Común, Barnacla Carinegra, Serreta Mediana, Ánsar Común, Silbón Europeo,
Ostrero Euroasiático, Correlimos Común, Chorlitejo Grande, Aguja Colinegra y
Colipinta, Chorlito Gris, Archibebe Claro, Archibebe Común, Zarapito Real,
Zarapito Trinador, Charrán Patinegro, Gaviota Patiamarilla, Gaviota Sombría,
Gaviota Reidora, Gaviota Cabecinegra, Alca Común, Arao Común, Escribano
Nival.
En paso: Cerceta
Carretona, Archibebe Oscuro, Combatiente, Águila Pescadora, Espátula Común,
Pagaza Piquirroja.